
Aunque esta pérdida del raíl sucede en ocasiones y se puede volver a recuperar el contacto con la vía, ayer fue imposible debido a que el eje que descarriló fue el delantero y eso genera más dificultad para volver a circular por la misma vía. Por este motivo, se decidió trasladar a todos los pasajeros a otro Alvia que los llevó a la intermodal de Zaragoza y prosiguió el viaje hasta su destino final, Barcelona.
Plataformas.
La operación fue llevada a cabo por personal de Adif y de los Bomberos, que acudieron al lugar de los hechos. Al ser un lugar en el que están contiguas las vías de los trenes de Cercanías y de AVE (ninguno de ellos afectados por este descarrilamiento pero tuvieron que reducir su velocidad) se extremaron las medidas de seguridad para que no hubiera ningún percance. Así, se instalaron entre tren y tren unas plataformas de hormigón que facilitaron el descenso de viajeros y su incorporación al otro convoy. Se da la circunstancia que el pasado 23 de enero, más de cien pasajeros permanecieron durante unas dos horas en el interior de un tren procedente de Irún, sin luz y con la impotencia de comprobar a través de los cristales la proximidad de la estación. En ese caso, el incidente se produjo cuando el tren se encontraba a punto de salir del intercambiador cuando el pantógrafo de la locomotora se bloqueó, sin posibilidad de contacto con la catenaria, provocando que fallara el suministro eléctrico y, por tanto, que se quedara completamente a oscuras y detenido. Fue remolcado por otra locomotora hasta la estación de Zaragoza.
Fuente: El Periódico de Aragón (www.elperiodicodearagon.com)