domingo, 15 de diciembre de 2013

NOTICIAS-Inaugurada la conexión en tren de alta velocidad entre España y Francia.


Los vecinos de Perpignan, capital del departamento francés de los Pirineos Orientales, llevaban años esperando la llegada del AVE, que a este lado de la frontera se conoce como el TGV. La cooperación entre Renfe y SNCF, las dos empresas ferroviarias líderes en alta velocidad en Europa, ha hecho posible, tras años de millonarias inversiones, que este domingo quede inaugurada la conexión en tren veloz entre España y Francia que enlaza 17 ciudades a los dos lados de los Pirineos sin transbordos ni cambio de ancho de vía. 
Más de 840 personas cruzan hoy la frontera a bordo del tren veloz. La oferta de alta velocidad entre Francia y España con 10 trenes diarios, cinco por sentido, se ha estrenado sin incidencias.

Las nuevas conexiones directas de alta velocidad unen Barcelona y París en seis horas y 25 minutos a un coste de 170 euros en segunda clase y 220 en primera categoría; Madrid y Marsella se cubrirá en siete horas; Barcelona con Lyon en menos de cinco horas, y la capital catalana con Toulouse en menos de tres horas.

El tren inaugural, sólo para autoridades e invitados, ha partido de la estación barcelonesa de Sants a las 11:30 horas en medio de una enorme expectación periodística. En una hora y cuarto, sin paradas ni en Figueres ni en Girona -tal y como estaba previsto-, el tren rápido ha llegado a Perpignan.

Durante el recorrido, los trabajadores del AVE han servido a los pasajeros un menú a base de terrina de foie con crujiente de pan de especias, jamón ibérico de primera calidad y una coca de escalibada. Todo ello regado con vino tinto español y blanco semidulce de Burdeos, además de agua Solán de Cabras y Perrier francesa. El menú del tren veloz entre Barcelona y París, que cubre la cuota alimentaria francesa, española y catalana, pronto se ha ganado el apelativo del AVE del foie y el jamón.

En la estación de Perpignan, una banda musical y el baile de una sardana han recibido a la comitiva -integrada por autoridades del Gobierno, militares españoles y mandos de la Guardia Civil y del Cuerpo Nacional de Policía-, que ha reaccionado con cierta sorpresa ante el acto, engalanado con las pequeñas banderas catalanas y francesas que portaban los asistentes al acto de bienvenida a la alta velocidad.

El ex alcalde de Perpignan, y actual presidente de la comarca, Jean Paul du Alduy, ha sido el maestro de ceremonias de la folclórica bienvenida al AVE. Acompañado de un Salvador Dalí apócrifo, el político local, que se presenta a las elecciones municipales de la próxima primavera, ha reivindicado el sentimiento catalanista de la comarca.

Fuertes medidas de seguridad.

Desde la estación, el multitudinario grupo se ha trasladado en dos autocares hasta el imponente castillo y teatro conocido como Palacio de los Reyes de Mallorca, en cuya parte más alta se habían apostado dos tiradores de la Policía francesa ataviados con pasamontañas.

Las fuertes medidas de seguridad desplegadas obedecían a la presencia en el interior el sugerente castillo de un océano de autoridades; a saber, ministros españoles y franceses, secretarios de Estado parlamentarios, embajadores, altos mandos policiales, alcaldes y el conseller de Territori de la Generalitat Santi Vila, entre otros. La puesta en marcha del servicio ha sido calificada como "histórica" por la ministra de Fomento, Ana Pastor, y de "hito" por parte de su homólogo francés, Fréderic Cuvillier, y también del presidente de Renfe, Julio Gómez-Pomar.

Francia y España están desde este domingo a un único billete de tren de distancia. No sólo París y Barcelona, sino otras 12 ciudades más. "Francia es precursora desde 1981 con el TGV que conectó París con Lyon, pero España ha sabido construir en poco tiempo una red de alta velocidad", ha destacado Cuvillier durante su discurso, que Pastor y el ministro de Interior, Jorge Fernández Díaz, han seguido sin los auriculares que ofrecían una traducción simultánea.

No habrá más retrasos en las obras de la línea Perpignan - Montpellier.

La principal noticia del acto, más allá de la entrada en funcionamiento de la alta velocidad entre los dos países vecinos, ha sido el anuncio por parte del gobierno francés de que en 2017 se recortará en 20 minutos la distancia entre ambos, merced a una inversión de 1.300 millones de euros. Una vez acaben las obras ya en marcha, el trazado entre Nimes y Montpellier dejará de ser una vía convencional.

El otro punto negro del recorrido, el último, está entre Perpignan y Montpellier, cuya rehabilitación no sufrirá, al parecer, un nuevo retraso, como el anunciado hace unos meses por el gobierno francés: del año 2020 a 2030.

Según las palabras del ministro francés de Transporte, los estudios informativos del proyecto, que debe convertir una vía convencional (un máximo de 150 kilómetros por hora) en una apta para el paso del tren de alta velocidad, "continuarán".

Cuvillier ha confirmado de esta manera que el proyecto no se retrasará más de lo que se había demorado anteriormente. Eso sí, las obras no empezarán hasta en 2030. Una vez terminadas, permitirán ahorrar un tiempo considerable en los trayectos en tren de alta velocidad entre España y Francia. La conexión entre Barcelona y París, por ejemplo, debería quedar por debajo de las cinco horas.

Fuente: El Mundo (www.elmundo.es)