lunes, 15 de abril de 2019

NOTICIAS --- Tragedia en las obras de ampliación de la línea 9 de Metro


El 14 de abril de 1973 dio comienzo un dramático episodio de la historia de Madrid: ocho intensos días en los que la ciudad contuvo el aliento mientras asistía a las labores de rescate de siete obreros que quedaron sepultados mientras trabajaban en las obras de ampliación de la línea 9 de Metro.

12 obreros se encontraban trabajando aquella tarde en la construcción de la bóveda de la que sería la estación de Pío XII, una de las nuevas paradas de la ampliación de la línea 9 del suburbano, que conectaría Avenida de América con Plaza de Castilla. En la misma avenida de Pío XII se abrió un enorme socavón de ocho metros de diámetro que produjo un derrumbamiento y dejó sepultados a los trabajadores. Cuatro de ellos pudieron salir por su propio pie y un quinto fue sacado con vida por los equipos de rescate instantes después.

A partir de ese momento, la dificultad de los trabajos, que debían realizarse de forma lenta y minuciosa por el riesgo de desprendimiento, la situación se complicó. Hasta una semana se tardó en completar el rescate de todos los obreros, tres de ellos, ya fallecidos.

Los cuatro trabajadores que lograron salir vivos del túnel -el último de ellos, más de treinta horas después del derrumbamiento- contaron cómo la bolsa de aire en la que habían quedado y que les salvó la vida iba disminuyendo con el paso de las horas. "Estábamos al borde de nuestras fuerzas. No creo que hubiéramos podido resistir mucho más tiempo, pues el hueco en que nos encontrábamos, y que al principio era de unos tres metros de alto por tres de ancho y uno de largo, iba reduciéndose cada vez más, hasta el punto de que cuando nos rescataron ya tocábamos el techo con la cabeza, aun estando sentados en el suelo", declaró uno de los supervivientes, según contaba ABC el 17 de abril. 

"Pasamos mucha sed y bebimos el agua que se filtraba por las paredes. Yo me comí un cigarrillo para tratar de mitigar la sed, razamos, lloramos y tratamos de alentarnos unos a otros, pero parecía imposible poder salir de allí. Nosotros mismos colocamos algunas vigas y maderos para tratar de impedir nuevos derrumbamientos", relataba otro al mismo diario.

Ya el 21 de abril pudo recuperarse el último cuerpo, el de un hombre que habría fallecido en el mismo momento del derrumbe.

Según destacaban las crónicas de la época, y como cada vez que la tragedia llama a las puertas de la ciudad, en aquellos días los servicios de Emergencia y Madrid entero se volcaron con las víctimas y sus familias.

Fuente: Madridiario